El observador jefe del 1-O: “Todavía no está claro que se vaya a celebrar el referéndum”

Ángel Villarino. Barcelona / 20.09.2017

El líder de la misión internacional subraya que son muy pocos y han tenido muy poco tiempo para preparar su trabajo. Si finalmente se vota, irán colegio por colegio tomando notas

El observador jefe del 1-O: “Todavía no está claro que se vaya a celebrar el referéndum”
El diplomático holandés Daan Everts. (Á. V.)

El diplomático holandés Daan Everts es el líder de una de las dos misiones de observación internacional desplazadas a Cataluña para supervisar el referéndum del 1-O. La Generalitat abrió una convocatoria que se cierra el próximo día 26 y a la que no se han sumado ninguna de las organizaciones que suelen acudir a avalar procesos democráticos, como el Carter Center, la ONU o la propia Unión Europea.

Everts, hombre de amplia experiencia supervisando procesos democráticos por todo el mundo —de Kosovo a Afganistán, pasando por las repúblicas exsoviéticas—, atiende a El Confidencial en inglés. Su misión, comisionada y pagada por el Hague Centre for Strategic Studies —un ‘think tank’ holandés—, será “limitada”, admite, porque no disponen de suficiente tiempo, ni personal —solo son seis personas— para llevar a cabo un trabajo de campo acorde a los estándares internacionales.

PREGUNTA. ¿Cuánto tiempo llevan ya en Barcelona?

RESPUESTA. Llegamos hace casi tres semanas.

P. ¿Y qué han hecho durante este tiempo? ¿Cuál es su agenda diaria?

R. Leemos mucho: documentos legales y sobre todo la prensa. Queremos escuchar a cuanta más gente mejor, porque estamos por encima de cualquier esquema político, somos totalmente imparciales y tenemos que escuchar a todos los frentes: de derecha a izquierda, de arriba abajo.

P. Pero además de leer, supongo que estarán entrevistándose con alguien.

R. Sí, claro. Tenemos un montón de encuentros. En el poco tiempo que tenemos, queremos escuchar en directo cuantas más opiniones mejor, de todas las partes implicadas. Hablamos con todos los partidos políticos, con las ONG…

P. ¿Han hablado ya con algún político de Ciudadanos o del PP?

R. Estamos en proceso de hacerlo, porque no todo el mundo está disponible inmediatamente. Hemos enviado mensajes a todos los partidos y movimientos explicándoles que estamos interesados en encontrarnos con ellos. Por supuesto, también a gente del Gobierno español y del Gobierno catalán.

P. ¿Les invitó la Generalitat a venir?

R. No, fue el Hague Centre for Strategic Studies, un instituto muy imparcial, quien nos contactó y nos propuso venir para ver qué está pasando en esta parte del país. No solo en relación con el referéndum, sino también para entender lo que está ocurriendo aquí, toda la dinámica de este proceso. Hemos visto que cada vez que el Gobierno catalán ha manifestado su intención de hacer un referéndum se han producido muchas turbulencias, y queremos observar cómo concluye el proceso. Lo primero que está por ver es si habrá un referéndum o si no lo habrá. Si se hace, es necesario entender cómo se organizará, cuáles serán las dificultades. Cuando acabemos, haremos un informe final, que esperemos que esté listo en octubre.

Foto: Á. V.
Foto: Á. V.

P. ¿Cuántos observadores son?

R. Somos un grupo de seis expertos, todos con mucha experiencia. Si finalmente se hace el referéndum, nos llegarán refuerzos, otros 14 observadores, que llegarían los primeros días de octubre.

P. No parece estar muy convencido de que el referéndum se vaya a realizar.

R. No, no lo sé. ¿Tú lo sabes? Yo no sé más que tú. Sabemos que hay una intención de hacerlo.

P. ¿Quién ha financiado su misión de observación?

R. Hay un presupuesto para la misión y lo está pagando íntegramente el Hague Centre for Strategic Studies. Ellos consiguen el dinero de diferentes fuentes.

P. ¿No paga nada la Generalitat? ¿Hoteles, comidas, dietas? ¿Contribuciones al ‘think tank’?

R. No, nada.

P. De las otras cinco personas que conforman el comité no sabemos ni su nombre. Parece que no quieren aparecer en público. ¿Por qué?

R. No es que sea un secreto, pero hay gente que prefiere no exponerse, así que hemos decidido que yo soy el jefe de la misión y me encargo de todos los contactos con el exterior. Ellos se tienen que concentrar mucho en aspectos legales, etcétera, no pueden estar hablando con periodistas. La verdad es que somos una misión de observación limitada, tenemos muy poco tiempo, somos muy poca gente.

P. He conocido otras misiones de observación y recuerdo que eran mucho más numerosas. Decenas o cientos de personas generalmente.

R. He sido jefe de misión en muchas elecciones y normalmente hay un mínimo de 15 o 20 expertos, por todo el país. Y las misiones más organizadas desplazan a cientos de observadores. A veces 100, a veces 200. Nosotros solo tenemos seis y concentrados en Barcelona, aunque haremos lo posible para viajar por Girona, Lleida…

Los Mossos disuelven una manifestación frente a la sede de Unipost (Reuters)
Los Mossos disuelven una manifestación frente a la sede de Unipost (Reuters)

P. ¿Es esta misión muy diferente a lo que usted está acostumbrado?

R. Es muy, muy diferente. Primero por el tiempo, porque tenemos muy poco tiempo y somos muy pocos, por lo que tendremos que ser muy selectivos en cuanto a lo que vamos a cubrir.

P. Perdone, pero ¿por qué no vinieron antes?

R. Nos contactaron más bien tarde. Ellos [Hague Centre for Strategic Studies] tenían interés en ver qué estaba pasando en Cataluña. Lo que ocurre es que las instituciones que suelen hacer este tipo de misiones, como la UE o la ONU, solo muestran interés cuando convocan los estados, no las regiones como en este caso, no con referéndums de este tipo. Quizá les gustaría hacerlo, pero lo tienen prohibido porque hay que ir siempre a través de los estados.

P. ¿Y por qué ustedes sí han aceptado la misión?

R. Esta ha sido una iniciativa muy ‘ad hoc’ del Hague Centre for Strategic Studies.

P. La Comisión de Venecia establece unas condiciones bastante definidas sobre lo que debe tener un proceso democrático para ser considerado como tal. Hay algunas que ya de partida son muy cuestionables. Por ejemplo, se pide que las autoridades no tomen posición de manera clara y que las televisiones y las radios públicas tampoco. ¿Se están cumpliendo esos parámetros aquí?

R. Lo dices con una sonrisa y creo que es porque sabes la respuesta. No puedo hacer comentarios al respecto hasta que no concluya la misión. No podemos adelantar ninguna conclusión. Lo que te puedo decir es que, según la ley de referéndum, la cual obviamente el Gobierno de Madrid no considera legal, tendría que haber un espacio determinado en los medios públicos para defender cada posición. Si eso no está ocurriendo, es algo que nosotros como observadores tendremos que reportar, pero hasta que no acabe la misión no puedo expresar ningún juicio al respecto. Pero hay que dejar claro que nos preocupamos mucho por estudiar todos estos aspectos.

P. Si el 1 de octubre el referéndum se celebra de alguna manera y hay gente que sale a votar, ¿cuál será su trabajo durante la jornada?

R. Cuando lleguen esos refuerzos de los que te hablaba, los observadores trabajarán en equipos de dos personas. Habrá un equipo por ejemplo en Girona, otro en Tarragona… Tendrán que ver cómo se abren las urnas y ver si se cumplen los ingredientes para una votación adecuada. Después, irán a todos los colegios electorales que les dé tiempo para observar cómo se está votando.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

P. ¿En qué cosas se van a fijar?

R. Por ejemplo, si la gente está siendo identificada de manera correcta, si están registrados, si las papeletas son válidas, si se están rellenando sin irregularidades y en secreto las papeletas, etcétera. Iremos de colegio en colegio para asistir a todo el proceso. Llevamos unas fichas en las que vamos anotando cada irregularidad que detectemos, así como los ejemplos de buena praxis que veamos. Después, esas fichas se recogerán y se procesarán en conjunto para hacer la valoración final. Los observadores estarán todo el día, de la apertura al cierre, trabajando. Y después se quedarán para ver si las papeletas se recolectan de manera correcta, si se cumplen todos los protocolos. Finalmente, se controlará el recuento de los votos.

P. ¿Hay algún aspecto donde tengáis planeado poner más atención?

R. Todos los aspectos son importantes. Si el censo no es completo, afecta a la calidad del proceso. Si la identificación de los votantes no es completa, afecta a la calidad del proceso. Si el recuento no es correcto, afecta… Mi experiencia dice que, en general, los mayores problemas se producen durante los recuentos, sobre todo en países menos desarrollados que España. Hay que estar muy atentos para que no se produzca un fraude, que se cambien las cifras, los totales, etcétera. Pero no tengo ni idea de cómo va a ser aquí, porque este es un país desarrollado, no es una nueva democracia. No es el tipo de país que necesita observadores.

P. ¿Van a tener en cuenta en su informe que el Gobierno central considera el referéndum ilegal y que está tomando acciones para evitar que se vote? ¿Cómo se observa un proceso que es considerado ilegal?

R. Repito que nosotros vamos a observar todo lo que sea relevante para el proceso antes de llegar a las conclusiones del informe. Tendremos en cuenta todo lo que hagan el Gobierno español, el catalán, así como lo que digan las ONG. Lo valoraremos todo, lo pondremos en contexto y ofreceremos una conclusión.

P. ¿El informe final determinará si ha sido un referéndum con garantías democráticas? ¿Se evaluará con una calificación final? ¿O será una conclusión cualitativa?

R. Normalmente hacemos valoraciones cualitativas, no ponemos una nota como en el colegio, sería demasiado simple. Hacemos un análisis donde decimos lo que se ha hecho bien, lo que se ha hecho mal. Pero al final es el lector el que tiene que sacar sus propias conclusiones. Trataremos de ofrecer, eso también, una serie de recomendaciones.

P. He intentado contactar a los miembros de esta misión a través de la Generalitat, por diferentes canales, y me dijeron que no tenían nada que ver con ustedes y que no podían ayudarme. No me supieron decir ni siquiera quién los mandaba. La verdad es que me dio la sensación de que no estaban muy interesados en que hablase con usted.

R. Nuestro contacto principal es la Comisión Electoral de Cataluña, ellos nos han acreditado como observadores. Sin ellos no podríamos estar haciendo esto. Hemos estado en contacto con la Generalitat a través de su sección de Relaciones Exteriores. Nos recibió su ministro de Exteriores [Raül Romeva]. Pero intentamos hablar con todos: con los alcaldes, los partidos políticos…

P. ¿Y van a ir a Madrid también a escuchar el punto de vista del Gobierno central?

R. No tenemos tiempo, pero hemos intentado desesperadamente que nos reciba el delegado del Gobierno aquí y lo estamos persiguiendo. No es que nos niegue la cita, pero nunca está disponible. Le mandé un ‘email’ personal explicándole que no apoyamos a ninguna de las partes, que es importante para nosotros escuchar también la visión oficial del Gobierno.

Carles Puigdemont firma la ley del referéndum, declarada ilegal por el Tribunal Constitucional. (Reuters)
Carles Puigdemont firma la ley del referéndum, declarada ilegal por el Tribunal Constitucional. (Reuters)

P. He leído que hay otro grupo que también ha desembarcado en Barcelona para observar el proceso. ¿Están en contacto con ellos?

R. Estoy al tanto de su llegada, pero creo que ellos son un grupo de investigación más que de observación, aunque también harán un informe.

P. ¿En su grupo hay alguien de España o de Cataluña?

R. Eso está prohibido, no seríamos imparciales si lo hiciésemos.

P. ¿Pero no hay tampoco traductores y asistentes?

R. Sí, eso sí, por supuesto, tenemos traductores y asistentes locales, pero no observadores. Ellos solo se dedican a organizar los encuentros, etcétera.

P. Las misiones de observación internacional muy a menudo están hechas a medida, esconden intereses políticos, han sido pagadas por alguien o al menos empujadas por alguien. Pueden convertirse en un instrumento de propaganda importante y no siempre son honestas. ¿La suya lo es?

R. Nosotros no tenemos ningún tipo de presión política. Por supuesto, intentan convencernos de que tienen razón, pero te aseguro que nosotros no tenemos ningún tipo de presión política. De lo contrario, no estaríamos aquí. Estamos lejos de cualquier influencia política. Por eso nos miran con desconfianza en ambos lados, y obviamente todos intentan llevarnos hacia su campo. Pero somos gente seria. Entre todos, tenemos 200 años de experiencia observando elecciones. Le aseguro que no pueden engañarnos.

P. ¿Qué consejos le daría a un observador novato para no dejarse engañar aquí?

R. Lo primero, que limpie su mente para tener una visión abierta. Después, que se asegure de hablar con todas las partes implicadas y no se deje llevar a un lado u otro porque perdería su imparcialidad. Al mismo tiempo, tiene que mantener la empatía hacia todos los bandos y observar los hechos, no quedarse con las emociones. Solo con los hechos en la mano se puede llegar a conclusiones.

Fuente: http://www.elconfidencial.com