“La Constitución alemana es un buen modelo territorial”

Lluís Amiguet 06/12/2017

Santiago Muñoz-Machado, portavoz de los constitucionalistas reformadores.
¿Edad? En Derecho, el grado no es la experiencia, sino el estudio. Nací en Pozoblanco. Me gusta conservar lo que merece ser conservado, pero sociedades y leyes deben renovarse. Soy la “r” de la RAE. El problema de España es político; no jurídico, pero los juristas

“La Constitución alemana es un buen modelo territorial”
LV | Foto: Dani Duch

Más diligentes

Muñoz-Machado defiende la reforma de la Constitución, que hoy cumple 39 años, en nombre del grupo de constitucionalistas –los catalanes Eliseo Aja, Francesc de Carreras, Enric Fossas, Víctor Ferreres y Joaquín Tornos; Javier García Roca (Madrid), Ana Carmona (Sevilla), Alberto López Basaguren (País Vasco) y José Antonio Montilla (Granada)– que la consideran apremiante ante la grave crisis territorial española. El profesor apunta que la solución debería ser política, pactada por políticos, y que sólo después los constitucionalistas serían llamados a fijar esos pactos en leyes. Pero los políticos no reforman, no pactan y los problemas se pudren y los juristas –gracias, amigos– se niegan a no hacer nada.

Los constitucionalistas van más rápido que los políticos reformando.

Y lo cierto es que no debería ser así, porque el problema territorial de España hoy es político y no jurídico.

Mientras no se hace política, se judicializa la política y se politiza la justicia.

Los políticos tendrían que hacer política y pactar soluciones políticas para los problemas de España, que son políticos, empezando por el territorial. Y los juristas llegaríamos después para fijarlas.

Ustedes se les han adelantado al proponer una reforma de la Constitución.

Hemos titulado nuestro documento “Ideas para una reforma de la Constitución” y no “Propuestas”, porque queremos abrir un debate de ideas en la sociedad y en la política y no dar instrucciones a nadie.

¿Por qué ustedes y por qué ahora?

Porque, en vista del gran vacío que sufrimos, nos hemos sentido obligados por nuestra condición de especialistas a servir a la sociedad de la que formamos parte iniciando ese debate que cada día nos parece más urgente y que no se inicia desde la política.

Por lo menos ustedes ya se han puesto de acuerdo: los políticos ya veremos.

Nos hemos reunido de modo espontáneo: cinco profesores de Derecho Constitucional y Administrativo catalanes; uno vasco; dos andaluces y dos madrileños. Entre todos llevamos publicadas miles de páginas sobre la organización territorial de España y otros estados. Y, al final, hemos llegado a este documento conjunto.

¿Por dónde han empezado?

La Constitución es un buen texto, pero será todavía mejor con algunas modificaciones, empezando por la organización territorial del Estado. Lo demás, también es necesario, pero ya vendrá después.

¿Empezando también por Catalunya?

Nos preocupa Catalunya, pero las reformas son necesarias en todo el Estado. No creemos que deban hacerse sólo para Catalunya, sino también para Catalunya y negociandolas no sólo con una parte desleal, sino con el conjunto de todos los catalanes.

¿Qué negociarían y qué no?

Las reclamaciones de independencia no se pueden recoger en una Constitución, porque ninguna en el mundo programa su destrucción ni encomienda a otro poder una parte de su soberanía.

¿Y el derecho a decidir?

El sentido de la autodeterminación hay que entenderlo en clave interna, tal y como ya ha funcionado en Catalunya en dos ocasiones con sus dos Estatutos. Autodeterminación para decidir qué poderes tiene, sus instituciones, sus relaciones con el Estado, sus competencias… El Estatuto, por cierto, una palabra ya odiada.

¿Podría cambiarle el nombre?

¿Por qué no? En cualquier caso, creemos que debería aprobarse de otro modo, porque el actual es una fuente de tensiones.

Se culpa de ellas a la sentencia del Constitucional sobre el vigente Estatut.

Por eso nosotros sugerimos que se cambie la forma de tramitar el Estatut y los estatutos. Ahora lo aprueba el Parlament y luego se tramita en las Cortes como ley orgánica del Estado y después el Constitucional la revisa.

Tres discusiones: tal vez demasiadas.

Por eso proponemos que sea exclusivamente una ley fundamental de Catalunya que sólo la discuta y la apruebe el Parlament y que el Constitucional la verifique.

¿Antes o después del Parlament?

No está en el documento, pero sería deseable una verificación antes y otra después.

¿Al final se sometería a referéndum?

En efecto, el derecho a decidir se ejercería sobre ese pacto.

¿Al Senado lo dejarían como está?

Lo contemplamos como una cámara de representación territorial y no de segunda lectura como ahora. Nuestro documento, en conjunto, se decanta por un sistema más parecido al federal alemán, aunque no se deja cerrado… ¿Le parece un buen sistema?

Parece que a los alemanes les funciona.

A nosotros también nos podría funcionar.

¿Quién sería senador?

Una mayoría de senadores serían representantes designados por los gobiernos de las comunidades autónomas, aunque tal vez con una fórmula mixta podríamos incluir algunos elegidos en las urnas.

¿Por qué sería mejor ese Senado?

Porque así se reducirían los conflictos entre comunidades autónomas y el Estado que hoy dirime el Tribunal Constitucional.

También son demasiados.

Por eso, aclararíamos el reparto de competencias que ahora no está bien resuelto. Y es que sufrimos una enorme confusión, ya que resulta que no hay competencias exclusivas del estado, sino legislativas exclusivas del Estado; ejecutivas exclusivas del Estado; legislativas de las comunidades autónomas, legislativas compartidas…

¿Qué proponen para simplificarlas?

Nosotros sugerimos que las competencias del Estado se detallen en la Constitución y que las que no se detallen en ella puedan ser atribuidas a las comunidades autónomas en sus estatutos. Así se plantea en los federalismos más solventes del mundo.

Fuente: http://www.lavanguardia.com