Los narcos mexicanos no llegan a fin de mes

Adrián Espallargas. México D.F. / 15.03.2018

La atomización de los cárteles está provocando una sangrienta competición por los recursos. La realidad es que no hay para todos, y muchos grupos criminales buscan diversificar sus ingresos.

Los narcos mexicanos no llegan a fin de mes
Imagen tomada de ADNPolítico Google Images

Martiniano de Jesús Jaramillo, histórico líder en Tamaulipas del sanguinario cártel de Los Zetas, sólo pasó tres días en la cárcel. Jaramillo, de 56 años, fue detenido en noviembre, pero tan sólo 72 horas tras su detención, falleció. ‘El Pata de Queso’, su mote, era un criminal conocido en México por ser presuntamente quien coordinó en 2010 la masacre de 72 inmigrantes latinoamericanos en San Fernando, en Tamaulipas, al norte del país. Cuando apenas faltaban 153 kilómetros para llegar a la frontera con Estados Unidos, un grupo de inmigrantes fue detenido por Los Zetas. La organización les dio dos opciones: pagar y ser liberados o unirse al cartel. Uno aceptó y se salvó; en cambio, los otros 72 inmigrantes que rechazaron la oferta fueron salvajemente ejecutados.

La primera masacre de San Fernando de 2010 -hubo una segunda en 2014- conmocionó a la sociedad mexicana y causó pavor entre los inmigrantes indocumentados. Pero, además, la matanza evidenció otro factor: el secuestro de inmigrantes se había convertido en un nuevo negocio para el narcotráfico. Son presa fácil, lo tienen muy difícil para denunciar, suelen traer algo de dinero, están desprotegidos y se puede llegar a un rescate por ellos a sus familias. Y lo que empezó siendo una anomalía, se convirtió en una jugosa fuente de ingresos para los criminales en México. Así, un informe de Médicos Sin Fronteras resalta que un 31% de los inmigrantes encuestados en su paso por México en 2017 afirmó conocer a alguien que había sido secuestrado.

Y es que parece que el narco mexicano ya no llega a fin de mes. ¿Qué necesidad tienen unas agrupaciones que se dedican a uno de los negocios más lucrativos del mundo de asaltar a inmigrantes indocumentados? La razón radica, trágicamente, en la imperiosa necesidad de los cárteles por diversificar su negocio con un mercado del narcotráfico plagado de competidores que luchan por controlar el limitado número de ‘plazas’. En otras palabras, necesitan nuevos ingresos más allá del tráfico de drogas para lograr mantenerse a flote en la altamente competitiva industria del crimen organizado.

David Brunat. México D.F.

Un ejemplo es la matanza de San Fernando: extorsionar inmigrantes. Otro es hacer desaparecer personas para generar miedo y cobrar cuotas a la población, como si de una especie de impuesto revolucionario se tratara, práctica que también sirve parar marcar territorio frente a otras organizaciones con las que se pelean ‘la plaza’. Si no pagan, la persona o sus familiares corren el riesgo de convertirse en desaparecidos en un país en el que los órganos oficiales estiman que hay alrededor de 30.000 casos. No obstante, diversas agrupaciones civiles creen que en realidad podría haber más de 300.000.

Y es que la progresiva atomización que viven los cárteles está creando un universo de decenas de organizaciones criminales divididas en cientos de pequeñas células que combaten entre sí por hacerse un hueco en este extremadamente competitivo e ilícito negocio. De ser de ser un mercado oligopólico hasta hace poco, ahora hay cientos de participantes dispuestos a hacerse camino a prácticamente cualquier coste con tal de llevarse un bocado del lucrativo pastel.

Antonio (nombre falso), un periodista en Ciudad Victoria, explica a El Confidencial cómo funciona el sistema para extorsionar a los trabajadores de una compañía de transporte en la capital de Tamaulipas. “Digamos que una empresa de transporte tiene a 30 empleados. Bien, esas 30 personas juntan el lunes 1.500 dólares para pagar a la célula A de un cartel. Pero el martes viene la célula B y el miércoles la C pidiendo cada uno su parte. Pagan de nuevo. El jueves, lamentablemente se quedan sin dinero, pero ese día viene la célula D y no pueden pagarle. Entonces, ejecutan a un par de empleados y, de nuevo, el lunes vuelve la célula A”.

En 2017, México cerró el año más sangriento en las últimas dos décadas con más de 25.000 homicidios.

Un policía cubre el cadáver de un hombre asesinado por asaltantes desconocidos en Chilpancingo, Guerrero, el 15 de noviembre de 2017. (Reuters)
Un policía cubre el cadáver de un hombre asesinado por asaltantes desconocidos en Chilpancingo, Guerrero, el 15 de noviembre de 2017. (Reuters)

Tamaulipas: la batalla por la frontera

Tamaulipas es un territorio clave para el narcotráfico. De los 56 puntos fronterizos de intercambio comercial entre Estados Unidos y México, el 42,4% de todas las mercancías legales cruzan por la conexión Nuevo Laredo (Tamaulipas) Laredo (Texas), según un estudio de la universidad Texas A&M de 2013. Las zonas con un elevado flujo comercial, como Tamaulipas, son excelentes para los narcotraficantes. Primero, el tráfico comercial es el mejor amigo del contrabandista, ya que es más difícil para los agentes aduaneros descubrir las drogas escondidas en los miles de conteiner que cruzan cada día. Y, segundo, ese elevado volumen no permite a los agentes dedicar demasiado tiempo a inspeccionar las mercancías, dado que corren el riesgo de afectar el tráfico comercial.

La importancia de las ‘plazas’ en Tamaulipas hace que el Cartel del Noroeste (una escisión de Los Zetas) esté enfrentado con el Cartel del Golfo y Los Zetas ‘la vieja escuela’ (Los Zetas originales) en una fiera lucha por el territorio. “Los tres cárteles pelean por la zona, pero también las células que componen a cada grupo tienen sus rivalidades entre ellas. E incluso otras actúan de manera autónoma. Es un desmadre porque como no hay business para todas, buscan diferentes formas para generar ingresos”, explica Antonio, quien trabaja para una agencia internacional de noticias.

Adrián Espallargas. México D.F.

¿El resultado de esta competencia por hacerse con ‘la plaza’? El número de homicidios en Tamaulipas ha aumentado un 50% entre 2015 y 2017, con 805 asesinatos registrados el año pasado; un total 140 secuestros denunciados en 2017 y, a su vez, es un estado que aglutina alrededor de 5.500 personas desaparecidas, uno de cada cinco de los casos que oficialmente han ocurrido en México.

Y es que en este estado se ve perfectamente cómo ha funcionado la atomización del narco. El Cartel del Golfo fue una de las primeras organizaciones criminales de México. En los 80, comenzaron a introducir cocaína desde Colombia a través de Tamaulipas. Los Zetas eran su brazo armado, hasta que en 1999 decidieron escindirse y quedarse con parte del negocio. Así, Los Zetas irrumpieron en el panorama con una violencia extrema con el objetivo de marcar cuál iba a ser su territorio. Y tras unos años de éxito en el negocio del crimen, un grupo de Los Zetas decidió en 2014 separarse de nuevo y crear el Cartel del Noreste. En otras palabras, donde hace veinte años había un cártel, ahora hay tres.

Police officers guard the area after a shoot out between the police and hitmen, where three men were wounded and one dead according to the local police, in Ciudad Juarez, Mexico February 9, 2018. Picture taken February 9, 2018. REUTERS Jose Luis Gonzalez
Police officers guard the area after a shoot out between the police and hitmen, where three men were wounded and one dead according to the local police, in Ciudad Juarez, Mexico February 9, 2018. Picture taken February 9, 2018. REUTERS Jose Luis Gonzalez

Una cantera inacabable de voluntarios

La estrategia del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien empezó su gobierno en 2013, ha sido centrarse en los altos mandos de los cárteles. Son 107 de los 122 máximos objetivos criminales, los que hasta mitad de 2017 había abatido en operaciones policiales o metido en prisión desde 2013. Joaquín “El Chapo” Guzmán cayó en 2016; Dámaso López “El Licenciado”, su sucesor en el Cártel de Sinaloa fue capturado en 2017; Juan Francisco Padrón Sánchez, alias el “H-2”, jefe del cartel de los Beltrán Leyva, fue abatido desde un helicóptero también el año pasado; y José María Guízar Valencia, “El Z43”, el que era el actual líder de Los Zetas, fue atrapado en febrero en la Ciudad de México. Y la lista sigue hasta los más de cien que han sido borrados del mapa.

Pero descabezar a una hidra tiene sus consecuencias. Allá donde se elimina al líder de una banda, se abre una lucha interna por la sucesión y, al mismo tiempo, otros grupos aprovechan el momento para expandir su territorio.

Un ejemplo es la tercera captura de “El Chapo”a inicios de 2016, un gran éxito para la policía mexicana que desató una guerra de sucesión dentro del Cártel de Sinaloa entre los hijos del “El Chapo” y “El Licenciado”. Esa situación de debilidad fue aprovechada por el Cártel de Jalisco Nueva Generación para comerle terreno a Cártel de Sinaloa, por lo que ambas agrupaciones, otrora aliadas, mantienen una sangrienta batalla por las ‘plazas’.

Andrés Chacón. México D.F.

Y, mientras tanto, el consumo de drogas no cesa. México es el último país del corredor por el que se estima que entra el 90% de la cocaína que se consume en Estados Unidos. Asimismo, es ya el mayor proveedor de heroína, metanfetamina y marihuana de su vecino del norte. Y la demanda por nuevos estupefacientes sigue en aumento. Las incautaciones de heroína entre Estados Unidos y México se duplicaron entre 2010 y 2015, mientras que los decomisos de metanfetamina se han triplicado en el mismo periodo, de acuerdo con un informe del Congreso de Estados Unidos.

Mayor consumo es igual a mayor negocio, lógica que atrae a miles de personas todos los años a unirse a estos grupos delictivos en el segundo país con más pobres de América Latina. Aproximadamente, el 43,6% de la población en México es pobre, unos 53,4 millones de personas, esto es, cerca de la población de España y Portugal juntos. El Banco Mundial estima que el PIB per cápita de México era en 2016 de 8.200 dólares, por debajo de la media global de 10.100 dólares, y es además el país más desigual de la OCDE, por coeficiente GINI. El salario mínimo al día son casi 90 pesos, apenas 5 dólares.

“De la edad de 15 años en adelante, de donde yo soy, de un rancho que se llama La Tuna, desde allá hasta la fecha no hay puestos de trabajo. La manera de tener para comprar la comida, sobrevivir, es cultivar amapola y marihuana. Yo de esa edad empecé a cultivarla, cosecharla y venderla,” explica claramente en la controvertida entrevista que dio “El Chapo” Guzmán a la actriz Kate del Castillo y Sean Penn, publicada en Rolling Stone en 2016. “Es una realidad que las drogas destruyen. Desgraciadamente donde me crié no había otra manera, ni la hay todavía, de sobrevivir, no había otro camino”, se excusa el narcotraficante más acaudalado del mundo.

Fuente: http://www.elconfidencial.com