Melanesia, un paraíso perdido en la inmensidad del Pacífico

Foto: Alamy. Texto: Elena Ortega

Danzas tribales, prominentes palmeras y, sobre todo, playas de ensueño, son las imágenes típicas que evoca la mente cuando pensamos en las islas del Pacífico. Pero ¿qué sabemos sobre ellas y sobre los encantos que encierran las aguas de Melanesia? Islas Salomón, Fiji, Vanuatu y Papúa Nueva Guinea. También Nueva Caledonia, perteneciente a la República Francesa, forma parte del territorio. Explorémoslo.

Melanesia, un paraíso perdido en la inmensidad del Pacífico

Danzas tribales, prominentes palmeras y, sobre todo, playas de ensueño, son las imágenes típicas que evoca la mente cuando pensamos en las islas del Pacífico. Pero ¿qué sabemos sobre ellas y sobre los encantos que encierran las aguas de Melanesia? Islas Salomón, Fiji, Vanuatu y Papúa Nueva Guinea. También Nueva Caledonia, perteneciente a la República Francesa, forma parte del territorio. Explorémoslo.

Bahía Milne, Papúa Nueva Guinea

La ciudad de Alotau es la puerta de entrada a esta bahía de ensueño. Entre las islas que modelan la bahía; se esconden playas con palmeras, caudalosos ríos y cascadas, selváticas montañas y coloridas aves.

Río Sepik, Papúa Nueva Guinea

El serpenteante río Sepik desemboca al norte de la isla principal de Papúa Nueva Guinea. Es posible recorrerlo a bordo de una canoa, parando en los pueblecitos tradicionales que oculta la selva en sus orillas.

Rabaul, Papúa Nueva Guinea

En la isla de Nueva Bretaña, la ciudad portuaria de Rabaul presumía de ser una de las más bonitas del Pacífico hasta que el volcán Tavurvur la cubrió de ceniza en el año 1994. Pasear por sus calles es como vivir una aventura apocalíptica.

Monte Wilhelm, Papúa Nueva Guinea

Con 4.509 metros de altura es la montaña más alta de Oceanía. Está situada en la cordillera de Bismarck y atrae a alpinistas que buscan bonitas vistas y avistar todo tipo de aves.

Bahía Kimbe, Papúa Nueva Guinea

En la costa oeste de la isla de Nueva Bretaña, encontramos uno de los mejores puntos para ponernos las aletas y la máscara de buceo. Zambullirse en la magia marina de Kimbe, es rodearse de más del 60 por ciento de las especies de coral del Pacífico.

Monte Hagen, Papúa Nueva Guinea

El Monte Hagen se sitúa en el centro de Papúa Nueva Guinea. Además de las actividades que ofrece la naturaleza, el reclamo principal de la zona es el festival Sing-sing. Adornadas con plumas, collares y llamativo maquillaje; varias tribus exhiben su cultura, danza y música en uno de los mayores eventos culturales del país.

Camino Kokoda, Papúa Nueva Guinea

96 kilómetros de embarrados y peligrosos descensos cruzan la Cordillera de Owen Stanley, en el centro de Papúa Nueva Guinea. Se trata Kokoda Track, lugar de combate en la Segunda Guerra Mundial.

Laguna Marovo, Islas Salomón

Decenas de pequeñas islas salpican la laguna Marovo, lugar idílico para nadar entre peces de colores e incluso mantarrayas y tiburones. En la superficie, los paisajes de las islas con frondosa vegetación, no dejan indiferente.

Mercado de Honiara, Islas Salomón

Los mercados de verduras y frutas son característicos de las capitales de los países de la Melanesia. Situado junto al mar, el mercado de Honiara oferta artesanía tradicional y todos los productos típicos de la zona.

Cascadas Tenaru y Mataniko, Islas Salomón

Cerca de Honiara, capital de las Islas Salomón, dos cascadas ofrecen a los visitantes maravillosos baños en sus piscinas naturales. Para llegar a Tenaru y Mataniko se requiere un guía y una caminata entre bosques tropicales.

Islas Mamanucas y Yasawas, Fiyi

Dos archipiélagos, con más de 50 islas en total, conforman el oeste de Fiyi. Rodeadas de arrecifes y bañadas por aguas de infinidad de azules, son reclamo de aquellos que buscan el paraíso. Las Mamanuca se encuentran más próximas a Nadi, al oeste de Viti Levu (isla principal de Fiyi) y suelen ser frecuentadas por surfistas y mochileros. Las islas Yasawa, por el contrario, requieren de mayor presupuesto, ya que en ellas se encuentran los resorts más lujosos.

Navala, Fiyi

Ubicada en un valle a dos horas de Nadi, Navala es el último vestigio de la arquitectura tradicional del país. En la villa, todas las casas son del mismo tamaño y están construidas con bambú y paja, aunque lo realmente bonito, es el entorno de redondeadas montañas que la rodea.

Sawa-i-Lau, Fiyi

De entre las islas Yasawas, Sawa-i-Lau destaca por ocultar cuevas de roca caliza en su interior. Se accede a ellas nadando a través de una galería. Al llegar, una piscina de aguas transparentes sorprende en medio de la gruta.

Taveuni,Fiyi

La tercera isla más grande de Fiyi está localizada en la división norte y es famosa por la exuberante naturaleza que la invade. Cuenta con aproximadamente 150 conos volcánicos, más de 100 aves endémicas, árboles colosales, selva y ¡cómo no! playas. No obstante, su atracción más divertida es el tobogán Waitavala, un conjunto de pequeñas cascadas que la gente usa para deslizarse a modo de parque acuático.

Sri Siva Subramaniya Swami, Fiyi

En el siglo XIX los indios llegaron a Fiyi para trabajar en las plantaciones británicas de caña de de azúcar. Su cultura y tradiciones aún siguen bastante presentes y Sri Siva, situado en la ciudad de Nadi, es prueba de ello.

Levuka, Fiyi

Este pueblo colonial parece fusionar la arquitectura del salvaje oeste con el entorno de los mares del sur. Levuka está ubicado en la isla de Ovalau y ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Laguna de Beqa, Fiyi

Más de 200 kilómetros de coral recorren las costas oeste y sur de la isla de Viti Levu, convirtiéndola en una de las barreras más impresionantes del mundo y con mayor fauna marina. El tramo de Beqa es el favorito de los buceadores más intrépidos ya que aquí habitan más de ocho tipos de tiburones.

Isla de los Pinos, Nueva Caledonia

Al sur de la mayor isla de Nueva Caledonia, se encuentra el destino más aclamado del territorio francés, la Isla de los Pinos. Como su propio nombre indica, miles de pinos son los protagonistas de los paisajes. El atolón de Nohanhui, la Piscina Natural, las Bahías de Kuto y Kanumera y la Cueva de la Reina Hortensia son tan sólo algunos de los encantos de este paraíso.

Grande Terre, Nueva Caledonia

La isla principal de Nueva Caledonia es conocida como Grande Terre. En la costa nordeste; montañas, cascadas y espesa vegetación cubren los paisajes. Recorrer la zona es descubrir el río Ouaïème, pasar por estrechos puentes, comprar fruta en uno de los numerosos puestos y compartir recorrido con perros y gallinas que vagan libremente por los caminos.

El Corazón de Voh, Nueva Caledonia

La mejor fotografía de Nueva Caledonia se obtiene desde el aire, concretamente sobrevolando un pantano situado al oeste de Grande Terre donde, en pleno manglar, se perfila un corazón. Esta bonita imagen ha sido capturada por el fotógrado Arthus-Bertrand y utilizada como reclamo turístico.

Matevulu Blue Hole, Vanuatu

Espíritu Santo cuenta con varias piscinas naturales escondidas entre la deslumbrante naturaleza de la isla. Matevulu es de las más impresionantes, ya no sólo por el entorno que la rodea, sino por la profundidad de sus transparentes aguas y los divertidos saltos con liana que elevan al nirvana.

Monte Yasur, Vanuatu

Un temblor del suelo seguido de un rugido atronador que emerge de las profundidades de la tierra, inquieta a los turistas que se atreven a subir hasta el cráter de Yasur. Yasur escupe rocas incandescentes durante unos segundos, dando inicio al mágico espectáculo de la naturaleza.

Yakel, Vanuatu

En los lugares más remotos de Vanuatu, aún habitan infinidad de tribus. Es el caso de Yakel, al oeste de Tanna. Oculta por la jungla, esta tribu parece ajena al transcurso del tiempo. Sus habitantes visten con diminutas prendas hechas de hierbas, viven en casas de paja y comparten con los visitantes danzas tribales mientras les enseñan a hacer fuego.

Ambrym,Vanuatu

Más indómitos que el monte Yasur son los montes Marum y Benbow, dos volcanes gemelos situados en la isla de Ambrym. Para subir a sus cráteres es necesario estar en buena forma, ya que el ascenso es bastante escarpado.

Malekula, Vanuatu

La segunda isla más extensa de Vanuatu, guarda escalofriantes leyendas de canibalismo. Visitar los lugares de estas historias es la principal demanda de la isla. Además cuenta con buenos senderos para hacer rutas, visitas a grupos tribales y áreas marinas protegidas para aquellos que quieren descansar.

Pentecostés, Vanuatu

A 190 kilómetros al norte de Port Vila, capital de Vanuatu, la isla de Pentecostés celebra, entre abril y junio, la fiesta más popular del país. Cada año se construyen altas torres de madera desde las que los locales, y algunos atrevidos turistas, saltan al vacío atados al tobillo únicamente por una liana. Del particular festejo nació el famoso salto bungee.

President Coolidge SS, Vanuatu

Se necesitan más de 10 inmersiones para conocer este gigantesco buque de guerra hundido en las aguas de la isla de Santo durante la Segunda Guerra Mundial. En su interior se conservan todos los enseres personales de la tropa, armas, vehículos y gran diversidad de vida marina.

Champagne, Vanuatu

Una de las mejores playas del Pacífico Sur está en la isla de Espíritu Santo. Llamada así por la burbujeante y cristalina agua que la baña, representa la imagen idílica de playa de arena blanca, aguas turquesas, espesa vegetación y soledad. Esto último siempre que no atraque cerca un enorme crucero.

Fuente: Condé Nast Traveler